Las empresas del sector de distribución se debaten entre fomentar la innovación como vía para diferenciarse con eficacia de la competencia y mantener unos costes operacionales competitivos. A menudo esto justifica incrementar el gasto en tecnología adquiriendo costosos sistemas. Sin embargo, los principales retailers han aprendido que estas inversiones tienen poco impacto positivo si no se alinean completamente la estrategia de negocio de la compañía y si no son capaces de medir los resultados de la organización con eficacia.
Algunos de los retos a los que se enfrenta el área financiera en un retailer son:
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Existencia de una estructura interna compleja, empresas multicanal, modelos diferentes y dependientes, unos recursos limitados que hay que asignar allí donde se obtiene más rentabilidad o es más estratégico, etc..
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Problemática mensual para consolidar multitud de hojas de cálculo, llenas de inexactitudes que hay que revisar, homogeneizar, integrar, y que muchas veces suponen un riesgo de errores demasiado elevado.
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Necesidad de integrar información operacional y financiera, convirtiendo su departamento de transaccional a generador de valor -realizando un potente análisis proactivo-.
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Cambios constantes en el entorno que le obligan a realizar revisiones constantes, que dan como resultados diferentes escenarios o forecast periódicos que deben integrarse en el reporting y la planificación a mayor plazo y ser comunicados a los implicados en el día a día.
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Necesidad de integrar y comparar resultados consolidados reales, análisis históricos y de tendencias, comentarios, y resto de información necesaria que puede no estar estructurada.
Adquirir la solución no es sólo una compra. Es acceder al conocimiento e implantación de las "best practices" del sector que vienen prediseñadas |